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El conocido presentador Quico Taronjí, del programa “Aquí la Tierra”, realizó el descenso en kayak de un tramo del río Tuela, entre Castrelos y Hermisende.

Una aventura en el principal curso fluvial de Alta Sanabria que formará parte de uno de los episodios que el periodista prepara para su canal de aventuras en Internet. Como compañero de descenso contó con el guía zamorano de deportes de aventura Antonio Campesino y el apoyo de Sofía Iglesias, de la empresa de Zamora Natural.

“Dar a conocer lugares como estos” es el cometido de esta visita-aventura que se difundirá por las redes sociales. Aunque Sanabria el río Tera y el Lago no son desconocidos para este vecino de la Tierra, ya que además de tener una compañera de equipo sanabresa “he estado bastantes veces, pero hace tiempo que no venía”. La segunda etapa de este recorrido por las aguas rápidas será en el propio río Tera, aguas arriba de Ribadelago Viejo. Reconoce que cuando Antonio le señaló como punto de descenso Castrelos y el río Tuela ·me puse a buscar y a averiguar dónde estaba”.

El descenso comenzaba en tierra firme, en Hermisende donde se disponían los preparativos de la equipación, para luego en Castrelos preparar las embarcaciones, Taronjí es patrón de barco y de hecho ha protagonizado alguna proeza alrededor de la península en piragua. El equipo se reduce al máximo, tan solo dos kilos de peso que copa el teléfono móvil, la cámara GoPro, el dron para las tomas aéreas y poco más.

El descenso a pie desde Castrelos a la orilla del río tiene el encanto de un camino vecinal a media ladera poblada de robledal y bosque de ribera al llegar al puente que cruza un Tuela aparentemente manso, pero que unos metros más abajo avisa que vienen curvas y aguas agitadas.

A lo largo del descenso se aprecian algunas zonas de rápidos y los molinos que antaño movían las aguas. Llegar hasta Hermisende lleva dos horas de descenso con paradas para tomar imágenes y recoger los comentarios del presentador y del guía, o las anécdotas del camino, una serpiente todavía adormecida, la quijada de un jabalí o las agallas –bullacas- de los robles que crecen en el entorno.

Taronjí explica que “hice todo el río Duero, aunque el Duero portugués lo hice con Antonio. Recorrí toda la provincia de Zamora. No estuve en todas las Arribes porque en aquella época estaba prohibido por la nidificación de aves rapaces, pero sí entré en las Arribes e hice un buen tramo antes de que entrara la fecha en que estaba prohibido”.

Aquella zona “me sorprendió y sobre todo cuando pasas Zamora capital por el río, a 5 ó 6 kilómetros más adelante el río tiene un paisaje que me recordaban las películas del Oeste. Quedan estructuras de madera antiguas que están en las riberas y se conservan bastante bien. Recuerdan a ese paisaje industrial del Oeste y que es como pozos para extraer agua, pequeños embarcaderos”. Taronjí no se olvida del románico de Zamora y está encantado de añadir a su experiencia las construcciones de influencias del barroco gallego en la arquitectura alta sanabresa.