"MOLINOS HARINEROS en el municipio de Hermisende y anejos"

2ª parte: Usos y costumbres


Fachada suroeste. Muiño da Aira.

 

En los molinos se molía fundamentalmente centeno, que era el cereal panificable que se da en el municipio, y en menor medida también maíz, destinado al ganado.
Los molinos solo funcionaban cuando los ríos llevaban suficiente agua, generalmente desde octubre hasta marzo dependiendo de las lluvias. Periodo que aumenta o disminuye en unos pueblos u otros en función del caudal del río, así los situados en las orillas del río Tuela son los que permanecían durante más tiempo moliendo, mientras que los que aprovechaban el cauce del río Requeixada molían menos meses al año.


Molino comunal en el casco urbano, testero

En los molinos de un único propietario (Molino de los Luises de Castrelos, molino particular en San Ciprián, Molino de los Basteiros en Castromil, Molino del Tío Santos en La Tejera y Molino de la Faceira de arriba en Hermisende) el sistema de explotación era particular, para el uso exclusivo de sus propietarios.


Molino Nuevo. Alzado exterior sur, puerta de acceso a través del testero.
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La explotación de los molinos de varios vecinos, la gran mayoría, era por medio de turnos de todos los participantes, cada propietario disponía de un número de horas al mes. Los vecinos podían tener derecho de uso o parte de la propiedad en varios de ellos, este derecho era heredado de padres a hijos, cada uno sabía en qué molino tenía parte y cuantas horas. Generalmente existía una escritura donde aparecían relacionadas las horas a las que cada vecino tenía derecho en un determinado molino, documento que era custodiado por una familia. Las horas de molino eran fruto de comercio, así las partes eran compradas y vendidas.


Molino de Mouro Morto. Alzado exterior norte y este.


Molino de Ponte Nova. Interior. Farneiro de cantería, restos de la tremolla.

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Cuando se producían desperfectos considerables, a consecuencia de una inundación producida por la crecida del río (cuando se empelgaba el molino), los encargados de su rehabilitación eran los que tenían derecho a su uso. Uno de los herederos se encargaba de "llamar a penar" (chamar a penar), es decir, convocar a todos los herederos para proceder a su reparación.
Generalmente a cada vecino le correspondía una hora en el molino (medida de tiempo que hacía referencia a 12 horas, durante el día o durante la noche) o dos horas (el día completo) y podía tener varias horas en diferentes molinos. Este tiempo era suficiente para moler el centeno necesario para cubrir las necesidades de toda la unidad familiar durante dos o tres semanas, tanto para obtener la harina para la elaboración del pan para consumo humano como la obtención del salvado (farelo) con el que se alimentaba al ganado.


Molino de Mouro Morto. Alzado exterior norte. Detalle arco de entrada del agua

La persona que se encargaba de llevar el centeno a moler iba por la mañana o por la noche, echaba todo el centeno en la tremolla y el propio sistema de funcionamiento del molino hacía que fuese expulsando de forma continua la cantidad de cereal necesaria para ir moliendo, por tanto no necesitaba estar al cuidado de la molienda, sino que volvía al finalizar la hora, para recoger la harina. Aunque en ocasiones se acudía al molino para comprobar como iba la labor. En el caso de que fuesen dos horas, la persona tenía que volver a la hora para recoger la harina, y volver a llenar la tremolla. Cuando se procedía a recoger la harina al finalizar la hora se decía: "barrer o muiño", y cuando se procedía a echar el grano se decía: "deitar o muiño". Coincidían en esta operación, los propietarios que tenían la hora seguida.


Molino de Ponte Nova. Alzado este. Recinto para el rodecio

El molino manaba cuando echaba la harina al río, esto sucedía cuando se producía un desgaste del buxe (pieza de madera situado en el ojo de la muela fija) debido a la fricción continuada con la varela de hierro del árbol. Se procedía entonces a pinar o muiño, es decir, se levantaba la muela superior, y se ajustaba el buxe a la varela colocando unas cuñas de madera denominadas pinos.
Una vez en casa la harina se peneiraba, es decir se separaba el salvado (farelo) de la harina con un instrumento llamado peneira (redonda, formada por un aro de madera y tela que hace de tamiz)


Molino de Mouro Morto. Detalle de cruz

El molino era además lugar de reunión y xoldra de mozos y mozas cuando iban a comprobar como iba la labor, especialmente de noche, refugio de contrabandistas, etc.
Cuento del Molino de Abajo (Conto do Muiño d´Abaixo)
"Vino un señor que sabía hacer molinos y trató con el pueblo para hacer uno y se pusieron manos a la obra. Hicieron el molino y le pagaron lo que trataron, pero el señor no dijo como tenían que pararlo. El primero que fue a "deitar o muiño" echó el grano y lo puso a moler, al día siguiente cuando fue a "barrer o muiño" ya había terminado de moler y las piedras echaban chispas una contra la otra. Dijo entonces: "esto e cosa do demo o das bruxas". Fue a casa del alcalde que reunió a todo el pueblo, llamaron al cura y bajaron en procesión al molino. Cuando entró el cura en el molino, hizo unos responsos pero seguía en funcionamiento. Entonces dijo "xa que non respetas a miñas palabras vais a respetar a miña corona", acercó la cabeza a las piedras y se la arrancó. La gente entonces escapó y una vieja a la altura del canal tropezó y se cayó en él, parando el molino. En lo sucesivo cuando querían parar el molino cogían una vieja para trancar el canal".


Molino de la Chemena. Alzado exterior sur. Acceso a través del testero
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Horacio Rodríguez Fernández

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Este cuento aparece también recogido en soporte sonoro en Sanabria. Música Tradicional. Vol. 29, nª 19, de la colección La Tradición Musical en España, dirigido por Pablo Madrid Martín, Alberto Jambrina Leal y J. Manuel González Matellán. Centro de Estudios del Folklore. Zamora, 1986 (CD del 2003)

ampliar imagen Molinos documentados:

En Hermisende se ha documentado la existencia de ocho molinos, cinco sobre el río Tuela y tres sobre el Río Pequeño (O Pequeno).

Son, remontando el cauce:

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Molino de Sarabella. Alzado exterior sur y puerta de acceso

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a) Sobre el Tuela:
" Molinos de la Faceira de arriba y de abajo (Muiños da Faceira d´ arriba y d´abaixo)
" Molino del Carrizal (Muiño do Carrizal, compartido por vecinos de ambos pueblos)
" Molino del Salgueiral (Muiño do Salgueiral)
" Molino del Miedo (Muiño do Medo)
b) Sobre el Arroyo Pequeño:
" Molino Piornedo (Muiño Piornedo)
" Molino de As Pontes (Muiño das Pontes)
" Molino de la Fraga (Muiño da Fraga)

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En San Ciprián los vecinos recuerdan seis molinos, todos sobre el río Tuela, remontando el curso del río son:
" Molino del Carrizal (Muiño do Carrizal)
" Molino de Veiguiña
" Molino de Abajo (Muiño d´Abaixo)
" Molino particular muy cercano al anterior.
" Molino de máquila (A Máquina).


Molino de Ponte Nova. Acceso por el lateral y no por el testero. Levantado sobre roca natural.

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En La Tejera se conservan restos de cinco molinos hidráulicos en el río Gamoneda, todos comunales, remontando el cauce del río son:
" Molino de Ponte Nova (Muiño da Ponte Nova)
" Molino Nuevo (Muiño Novo)
" Molino de La Chemena (Muiño da Chemena)
" Molino de Sarabella (Muiño da Sarabella)
Molino del Tío Santos (Muiño do Tío Santos), particular, situado en el casco urbano.

En la actualidad se conservan en Castrelos tres molinos harineros, dos en los que tienen parte la mayor parte del pueblo (Molino de Moro Muerto -Muiño de Mouro Morto- y Molino de la Era - Muiño da Aira- ) y uno particular (Molino de los Luises), aunque los más mayores recuerdan otros dos molinos más que dejaron de estar en funcionamiento hace más de medio siglo, el Molino de la Vega (Muiño da Veiga) y el Molino de la Canada (Muiño da Canada).


Molino de Ponte Nova. Calella de cantería.

Había siete molinos comunales sobre el río Requeixada, cuatro pertenecientes al Castromil zamorano y tres al Castromil gallego. Debido a las uniones matrimoniales entre vecinos de uno y otro pueblo, algunos vecinos del Castromil zamorano tenían parte en los molinos que pertenecían al Castromil gallego, ya que además eran los que estaban más cerca de la población.
Los pertenecientes al Castromil castellano son, remontando el curso del río:
" Molino de Guetas (Muiño de Guetas)
" Molino de la Fraga (Muiño da Fraga)
" Molino del Prado (Muiño do Prao)
" Molino de los Tamairois (Muiño dos Tamairois)
Los más mayores recuerdan también el Molino Viejo (Muiño Vello), pero ya abandonado. Además se conservan en Castromil en la actualidad dos molinos particulares que se encuentran en funcionamiento situados dentro del núcleo urbano aprovechando la canalización del agua para el riego, son el Molino de Cabeciño (Muiño do Cabeciño) y el Molino de los Basteiros (Muiño dos Basteiros)


Molino Nuevo. Casal, dispuesto sobre dos travesaños que a su vez apoyan en las vigas que sustentan el piso
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La mayoría de los molinos indicados se encuentran en estado de ruina, de muchos tan solo queda el arranque de los muros, sobre todo los situados en las orillas del río Tuela, debido a una gran riada que los destruyó a finales de los años 80 del s. XX. Los que se encuentran en mejor estado de conservación son los citados de Castromil, todavía en funcionamiento. Los Molinos del Miedo y de Mouro Morto conservan todavía la edificación y algunos elementos de su maquinaria.
El Ayuntamiento de Hermisende, consciente del valor documental de dichos bienes patrimoniales está trabajando en la elaboración de un proyecto que pretende rehabilitar y dar a conocer este tipo de ingenios hidráulicos.

 

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Para ampliar información:

ALONSO GONZÁLEZ, Joaquín Miguel. El molino. Boletín Informativo Diputación de Zamora, nº 35. Monográfico dedicado al Parque Natural del Lago de Sanabria. 1988.
GARCÍA TAPIA, Nicolás. Molinos tradicionales. Temas didácticos de Cultura Tradicional. Fundación Centro Etnográfico Joaquín Díaz.
GUTIÉRREZ GARCÍA, José Luís. Usos del río: los molinos. Boletín informativo sobre ríos. InfoNAYADE. Núm. 1. Año 2004.
LLANO CABADO, Pedro de. Arquitectura Popular en Galicia. O Muiño, págs. 313 a 335. COAG, 1983.
MORÍS MENÉNDEZ-VALDÉS, Gonzalo. Ingenios hidráulicos históricos: Molinos, Batanes y Ferrerías
REYES MESA, Jose Miguel. Tecnología y arquitectura popular. Los molinos hidráulicos en la provincia de Granada. Gaceta de Antropología, nº 16, 2000. Universidad de Granada.

• Redacción y Documentación: Inés Carballal Rodríguez
Técnico Superior del Ayuntamiento de Hermisende

• Maquetación y diseño: Sergio Muñoz

 

 

 

 

 

 

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